El Asustao

Silvio "Chuly" Romero

Era noviembre, habían empezado los calorcitos y muchos axis ya estaban terminados. Yo todos los días esperaba el llamado de mi amigo Coty que me había prometido ir a cazar uno, cuando un sábado a la noche recibo su mensaje que me decía: chulito venite urgente que conseguí permiso para cazar un axis. Eran tantas las ganas que tenía, que me puse a armar la mochila ahí mismo y si encontraba micro me iba en el momento!

El domingo a las tres de la tarde salí en micro desde mi Necochea hasta Chascomús, donde me esperaba en la terminal Pía, la esposa Coty con sus hijos India y Juanse para ir hasta el Restaurante familiar que ellos tienen y trabajan. Esa noche cenamos y nos acostamos temprano porque saldríamos de madrugada al campo.

A mí a veces me cuesta trasladarme largas distancias y mis amigos más de una vez me llevan cargado en sus espaldas con agua hasta la cintura, barro o las distancias que sean… Por lo que al otro día, muy temprano pasamos a buscar a Riki, otro cazador amigo, para que nos acompañe y nos ayude con las tareas.

Llegamos al campo, nos cambiamos, preparamos los equipos y salimos a cazar! Anduvimos muchísimo ese día y hasta nos tocó cruzar varias veces un arroyo, donde mis amigos como siempre me cuidaron y cargaron para que no me moje.

A lo lejos logramos ver por fin la tropilla de axis. Hicimos un largo acercamiento para quedar a tiro, pero erré…Me sentía muy mal y me puse muy triste, hasta que logré entender lo que me decían mis amigos: Que cualquiera e incluso los grandes cazadores, erran tiros.

De vuelta a Chascomús Coty me dice “vos no te vas a ir sin cazar, cuando lleguemos hablo con un amigo y veo si conseguimos permiso para que caces un antílope”. Cuando llegamos Coty habló con su amigo y consiguió el permiso, pero estábamos con un problema, Riki ya no estaba para acompañarnos y a Coty solo, se le complica cargar conmigo. Hablamos con unos y otros y no conseguíamos quien nos acompañe. Le dije a mi amigo: vamos, yo solo me las voy a arreglar, vos no te preocupes que yo me la voy a rebuscar. Me preguntó: ¿seguro amigo que te las vas a aguantar? –Seguro- le dije, y sobró para que mi amigo me entendiera.

Llegamos al campo, pasamos a saludar al encargado y salimos muy entusiasmados a buscar los antílopes. Como estábamos los dos solos, decidimos que yo me quedaría apostado, Coty los arriaría hacia donde yo estaba y así no tendría que moverme mucho.

Dimos varias vueltas en la camioneta hasta que logramos verlos comiendo en un cuadro. Coty me dejó y salió a arriar la manada, yo me metí en un zanjón detrás de unos pajonales, extendí el bípode, cargué el fusil, prendí el handy y me quedé piola pero muy ansioso esperando, mientras miraba con los binoculares qué hacían los antílopes.

Después de un rato largo vi como los animales comenzaban a moverse, me di cuenta que mi amigo les había llegado y los espantaba para donde yo estaba, peeeeeero arrancaron para otro lado. Le llamé por radio y muy angustiado le dije: Coty se fueron…

Cuando llegó mi amigo decidimos trasladarnos hacia la parte del campo donde se fueron los antílopes y volveríamos a hacer lo mismo “él los arriaría hacia donde yo me quedaría apostado”. Esta vez me quedé en un esquinero cuerpo a tierra y todo lo que pasó fue casi igual a lo anterior…Mi amigo trabajó muchísimo para rodear los animales y correrlos hacia mí, pero otra vez….Tomaron pa otro lao.

Volví a llamarle por radio a Coty para decirle lo que había pasado, ya sabiendo que había sido nuestra última oportunidad, porque se estaba haciendo tarde y sabía que mi amigo había hecho hasta lo imposible para que yo pudiera cazar y no se nos había dado.

Después de hablar con él, comencé a preparar mis cosas, cuando estaba rebatiendo las patas del bípode, me doy vuelta y me encuentro de frente con un antílope que venía caminando hacia mí. Se quedó parado mirándome ASUSTAO y creo que yo también, pero despacito, volví a armar el bípode, me acomodé y le disparé. Caminó solo unos pasos y cayó. ¡Me quedé observándolo un ratito por la mira y cuando me di cuenta que no se movía, comencé a llamarle por radio a mi amigo!!!Le decía una y otra vez: Coty lo pude cazar, Coty lo pude cazar…. Y lloraba como un nene.

Mi amigo venia desesperado corriendo para compartir mi alegría, diciéndome mientras corría, las palabras más lindas que un amigo te puede decir. Hasta que me preguntó: ¿Dónde está?

Yo en mi emoción, se lo señale con el dedo. Mi amigo a la carrera y como venía me dice: Chuly *~*#*# *~* se lo mataste al vecino, está del otro lado del alambre…y pasó como venía y a fondo a buscarlo…

Y bueno…a mí él no me dijo que ese alambre separaba el campo, yo pensé que solo separaba el cuadro. No sabía qué hacer, pero en dos segundos Coty cargó y trajo el animal para nuestro lado.

Me retó un ratito, pero mi emoción lo tranquilizó y me dio ese abrazo que necesitaba para descargar con él toda esa alegría que tenía.

De regreso a Chascomús, nos comunicamos con mi otro gran amigo Maxi que se encontraba cazando en España, quien me dijo que me regalaría una taxidermia para mi antílope. Otra vez a llorar, pero de esa linda emoción que aún hoy siento cuando recuerdo esos momentos.

Cerramos esa hermosa salida con una tremenda parrillada que preparó mi amigo y compartimos en familia y digo en familia, no solo porque yo me siento un integrante más, sino porque ellos me lo hacen sentir a cada momento.

VIVA LA CAZA!!!!!

Silvio «Chuly» Romero

Era noviembre, habían empezado los calorcitos y muchos axis ya estaban terminados. Yo todos los días esperaba el llamado de mi amigo Coty que me había prometido ir a cazar uno, cuando un sábado a la noche recibo su mensaje que me decía: chulito venite urgente que conseguí permiso para cazar un axis. Eran tantas las ganas que tenía, que me puse a armar la mochila ahí mismo y si encontraba micro me iba en el momento!

El domingo a las tres de la tarde salí en micro desde mi Necochea hasta Chascomús, donde me esperaba en la terminal Pía, la esposa Coty con sus hijos India y Juanse para ir hasta el Restaurante familiar que ellos tienen y trabajan. Esa noche cenamos y nos acostamos temprano porque saldríamos de madrugada al campo.

A mí a veces me cuesta trasladarme largas distancias y mis amigos más de una vez me llevan cargado en sus espaldas con agua hasta la cintura, barro o las distancias que sean… Por lo que al otro día, muy temprano pasamos a buscar a Riki, otro cazador amigo, para que nos acompañe y nos ayude con las tareas.

Llegamos al campo, nos cambiamos, preparamos los equipos y salimos a cazar! Anduvimos muchísimo ese día y hasta nos tocó cruzar varias veces un arroyo, donde mis amigos como siempre me cuidaron y cargaron para que no me moje.

A lo lejos logramos ver por fin la tropilla de axis. Hicimos un largo acercamiento para quedar a tiro, pero erré…Me sentía muy mal y me puse muy triste, hasta que logré entender lo que me decían mis amigos: Que cualquiera e incluso los grandes cazadores, erran tiros.

De vuelta a Chascomús Coty me dice “vos no te vas a ir sin cazar, cuando lleguemos hablo con un amigo y veo si conseguimos permiso para que caces un antílope”. Cuando llegamos Coty habló con su amigo y consiguió el permiso, pero estábamos con un problema, Riki ya no estaba para acompañarnos y a Coty solo, se le complica cargar conmigo. Hablamos con unos y otros y no conseguíamos quien nos acompañe. Le dije a mi amigo: vamos, yo solo me las voy a arreglar, vos no te preocupes que yo me la voy a rebuscar. Me preguntó: ¿seguro amigo que te las vas a aguantar? –Seguro- le dije, y sobró para que mi amigo me entendiera.

Llegamos al campo, pasamos a saludar al encargado y salimos muy entusiasmados a buscar los antílopes. Como estábamos los dos solos, decidimos que yo me quedaría apostado, Coty los arriaría hacia donde yo estaba y así no tendría que moverme mucho.

Dimos varias vueltas en la camioneta hasta que logramos verlos comiendo en un cuadro. Coty me dejó y salió a arriar la manada, yo me metí en un zanjón detrás de unos pajonales, extendí el bípode, cargué el fusil, prendí el handy y me quedé piola pero muy ansioso esperando, mientras miraba con los binoculares qué hacían los antílopes.

Después de un rato largo vi como los animales comenzaban a moverse, me di cuenta que mi amigo les había llegado y los espantaba para donde yo estaba, peeeeeero arrancaron para otro lado. Le llamé por radio y muy angustiado le dije: Coty se fueron…

Cuando llegó mi amigo decidimos trasladarnos hacia la parte del campo donde se fueron los antílopes y volveríamos a hacer lo mismo “él los arriaría hacia donde yo me quedaría apostado”. Esta vez me quedé en un esquinero cuerpo a tierra y todo lo que pasó fue casi igual a lo anterior…Mi amigo trabajó muchísimo para rodear los animales y correrlos hacia mí, pero otra vez….Tomaron pa otro lao.

Volví a llamarle por radio a Coty para decirle lo que había pasado, ya sabiendo que había sido nuestra última oportunidad, porque se estaba haciendo tarde y sabía que mi amigo había hecho hasta lo imposible para que yo pudiera cazar y no se nos había dado.

Después de hablar con él, comencé a preparar mis cosas, cuando estaba rebatiendo las patas del bípode, me doy vuelta y me encuentro de frente con un antílope que venía caminando hacia mí. Se quedó parado mirándome ASUSTAO y creo que yo también, pero despacito, volví a armar el bípode, me acomodé y le disparé. Caminó solo unos pasos y cayó. ¡Me quedé observándolo un ratito por la mira y cuando me di cuenta que no se movía, comencé a llamarle por radio a mi amigo!!!Le decía una y otra vez: Coty lo pude cazar, Coty lo pude cazar…. Y lloraba como un nene.

Mi amigo venia desesperado corriendo para compartir mi alegría, diciéndome mientras corría, las palabras más lindas que un amigo te puede decir. Hasta que me preguntó: ¿Dónde está?

Yo en mi emoción, se lo señale con el dedo. Mi amigo a la carrera y como venía me dice: Chuly *~*#*# *~* se lo mataste al vecino, está del otro lado del alambre…y pasó como venía y a fondo a buscarlo…

Y bueno…a mí él no me dijo que ese alambre separaba el campo, yo pensé que solo separaba el cuadro. No sabía qué hacer, pero en dos segundos Coty cargó y trajo el animal para nuestro lado.

Me retó un ratito, pero mi emoción lo tranquilizó y me dio ese abrazo que necesitaba para descargar con él toda esa alegría que tenía.

De regreso a Chascomús, nos comunicamos con mi otro gran amigo Maxi que se encontraba cazando en España, quien me dijo que me regalaría una taxidermia para mi antílope. Otra vez a llorar, pero de esa linda emoción que aún hoy siento cuando recuerdo esos momentos.

Cerramos esa hermosa salida con una tremenda parrillada que preparó mi amigo y compartimos en familia y digo en familia, no solo porque yo me siento un integrante más, sino porque ellos me lo hacen sentir a cada momento.

VIVA LA CAZA!!!!!

Silvio «Chuly» Romero

Era noviembre, habían empezado los calorcitos y muchos axis ya estaban terminados. Yo todos los días esperaba el llamado de mi amigo Coty que me había prometido ir a cazar uno, cuando un sábado a la noche recibo su mensaje que me decía: chulito venite urgente que conseguí permiso para cazar un axis. Eran tantas las ganas que tenía, que me puse a armar la mochila ahí mismo y si encontraba micro me iba en el momento!

El domingo a las tres de la tarde salí en micro desde mi Necochea hasta Chascomús, donde me esperaba en la terminal Pía, la esposa Coty con sus hijos India y Juanse para ir hasta el Restaurante familiar que ellos tienen y trabajan. Esa noche cenamos y nos acostamos temprano porque saldríamos de madrugada al campo.

A mí a veces me cuesta trasladarme largas distancias y mis amigos más de una vez me llevan cargado en sus espaldas con agua hasta la cintura, barro o las distancias que sean… Por lo que al otro día, muy temprano pasamos a buscar a Riki, otro cazador amigo, para que nos acompañe y nos ayude con las tareas.

Llegamos al campo, nos cambiamos, preparamos los equipos y salimos a cazar! Anduvimos muchísimo ese día y hasta nos tocó cruzar varias veces un arroyo, donde mis amigos como siempre me cuidaron y cargaron para que no me moje.

A lo lejos logramos ver por fin la tropilla de axis. Hicimos un largo acercamiento para quedar a tiro, pero erré…Me sentía muy mal y me puse muy triste, hasta que logré entender lo que me decían mis amigos: Que cualquiera e incluso los grandes cazadores, erran tiros.

De vuelta a Chascomús Coty me dice “vos no te vas a ir sin cazar, cuando lleguemos hablo con un amigo y veo si conseguimos permiso para que caces un antílope”. Cuando llegamos Coty habló con su amigo y consiguió el permiso, pero estábamos con un problema, Riki ya no estaba para acompañarnos y a Coty solo, se le complica cargar conmigo. Hablamos con unos y otros y no conseguíamos quien nos acompañe. Le dije a mi amigo: vamos, yo solo me las voy a arreglar, vos no te preocupes que yo me la voy a rebuscar. Me preguntó: ¿seguro amigo que te las vas a aguantar? –Seguro- le dije, y sobró para que mi amigo me entendiera.

Llegamos al campo, pasamos a saludar al encargado y salimos muy entusiasmados a buscar los antílopes. Como estábamos los dos solos, decidimos que yo me quedaría apostado, Coty los arriaría hacia donde yo estaba y así no tendría que moverme mucho.

Dimos varias vueltas en la camioneta hasta que logramos verlos comiendo en un cuadro. Coty me dejó y salió a arriar la manada, yo me metí en un zanjón detrás de unos pajonales, extendí el bípode, cargué el fusil, prendí el handy y me quedé piola pero muy ansioso esperando, mientras miraba con los binoculares qué hacían los antílopes.

Después de un rato largo vi como los animales comenzaban a moverse, me di cuenta que mi amigo les había llegado y los espantaba para donde yo estaba, peeeeeero arrancaron para otro lado. Le llamé por radio y muy angustiado le dije: Coty se fueron…

Cuando llegó mi amigo decidimos trasladarnos hacia la parte del campo donde se fueron los antílopes y volveríamos a hacer lo mismo “él los arriaría hacia donde yo me quedaría apostado”. Esta vez me quedé en un esquinero cuerpo a tierra y todo lo que pasó fue casi igual a lo anterior…Mi amigo trabajó muchísimo para rodear los animales y correrlos hacia mí, pero otra vez….Tomaron pa otro lao.

Volví a llamarle por radio a Coty para decirle lo que había pasado, ya sabiendo que había sido nuestra última oportunidad, porque se estaba haciendo tarde y sabía que mi amigo había hecho hasta lo imposible para que yo pudiera cazar y no se nos había dado.

Después de hablar con él, comencé a preparar mis cosas, cuando estaba rebatiendo las patas del bípode, me doy vuelta y me encuentro de frente con un antílope que venía caminando hacia mí. Se quedó parado mirándome ASUSTAO y creo que yo también, pero despacito, volví a armar el bípode, me acomodé y le disparé. Caminó solo unos pasos y cayó. ¡Me quedé observándolo un ratito por la mira y cuando me di cuenta que no se movía, comencé a llamarle por radio a mi amigo!!!Le decía una y otra vez: Coty lo pude cazar, Coty lo pude cazar…. Y lloraba como un nene.

Mi amigo venia desesperado corriendo para compartir mi alegría, diciéndome mientras corría, las palabras más lindas que un amigo te puede decir. Hasta que me preguntó: ¿Dónde está?

Yo en mi emoción, se lo señale con el dedo. Mi amigo a la carrera y como venía me dice: Chuly *~*#*# *~* se lo mataste al vecino, está del otro lado del alambre…y pasó como venía y a fondo a buscarlo…

Y bueno…a mí él no me dijo que ese alambre separaba el campo, yo pensé que solo separaba el cuadro. No sabía qué hacer, pero en dos segundos Coty cargó y trajo el animal para nuestro lado.

Me retó un ratito, pero mi emoción lo tranquilizó y me dio ese abrazo que necesitaba para descargar con él toda esa alegría que tenía.

De regreso a Chascomús, nos comunicamos con mi otro gran amigo Maxi que se encontraba cazando en España, quien me dijo que me regalaría una taxidermia para mi antílope. Otra vez a llorar, pero de esa linda emoción que aún hoy siento cuando recuerdo esos momentos.

Cerramos esa hermosa salida con una tremenda parrillada que preparó mi amigo y compartimos en familia y digo en familia, no solo porque yo me siento un integrante más, sino porque ellos me lo hacen sentir a cada momento.

VIVA LA CAZA!!!!!

Silvio «Chuly» Romero

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