He querido anexar a mi libro CAZA MAYOR, en su 2° edición un capítulo referido a la caza africana y sus connotaciones, refiriendo muy brevemente las experiencias vividas durante una prolongada estada en aquel continente. Como el referido viaje se produjo luego de la 1° edición, creí bueno acercar mis reflexiones al lector, ya que la oportunidad así me lo permite.
No es tarea fácil transmitir mis pensamientos, en tanto pretenda mantener la honesta conducta que siempre pretendí, a través de más de veinte años de cazar y relatar mis aventuras en todos los medios periodísticos que me lo reclamaron.
La caza, cuasi mitológica actividad, es agredida constantemente por el facilismo y la deformación que unos pocos le acercan. Los más, afortunadamente, defienden a ultranza sus tradiciones, denunciando a quienes pretenden alterarlo o amanerarlo.
Este párrafo africano pretende pués, acercar vivencias y plantear objetivas conclusiones. En la medida que éstas últimas sean logradas, radicará el éxito o el fracaso de mi intento.
Para ello no he vacilado en recurrir a los grandes pensadores, buscando en sus filosóficas interpretaciones de la caza, basamento cuando mi razón flaquea.
También a los grandes cazadores antiguos y modernos, para desgranar sus aventuras en la búsqueda de actitudes que permitan la crítica objetiva.
Aún a los protagonistas de tristes y anecdóticos episodios que muestran la pequeñez de quienes transgreden la ética deportiva, y para que nunca sean imitados por los jóvenes que empuñan un arma en pos de la aventura siempre renovada de la caza.
Seguramente no existe cazador que no sienta vibrar todo su cuerpo al solo conjuro de la mágica palabra: AFRICA. Desde siempre, el llamado continente negro tuvo la virtud de satisfacer todo cuanto requiera la imaginación en lo que a caza mayor se refiere.
Decenas de libros traducidos a todos los idiomas, detallaron las experiencias de numerosos cazadores que recorrieron ignotas regiones, avivando con sus relatos la ya fértil imaginación de sus lectores.
Es que todo cuanto se diga del Gran Cazadero, parece poco si recorremos a vuelo de pájaro su vasto territorio y analizamos las posibilidades cinegéticas que ofrece. No obstante, creo que corresponde diferenciar nítidamente a las distintas épocas en que la caza se ha realizado.
Ellas están signadas, a mi juicio, por graves estigmas que corresponde citar, si es que queremos dejar a salvo la característica noble de nuestro deporte y en homenaje a todos aquellos que pretendemos mantenerlo impoluto.
Caza Mayor 2° Edicion
By Carlos Rebella
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