Arranca la temporada 2021 y después de unos meses sin poder salir a caminar el campo y desconectar la cabeza debajo de algún coronillo, coordinamos con mi viejo sin mucho más diálogo que:
– Está lindo el día, tienen que andar. Vamos a dar una vuelta al campo.
– Listo, mandá un mensaje, avisa que vamos y prepará las cosas que después de comer paso a buscarte.
A las 13:00 hs ya estábamos en marcha, después de unos mates y casi dos horas de ruta ya estábamos en el campo, nos cambiamos y decidimos hacia donde saldríamos.
Era temprano, cerca o recién pasadas las tres de la tarde, teníamos tiempo para entrar al monte, buscar rastros y ver si se estaban moviendo. Buen viento, 26/27 grados, despejado y para completar no había un solo mosquito, si existe el día perfecto sin dudas era ese. Arrancamos
a caminar y a la media hora levantamos un macho muy grande, enfelpado casi terminado, que estaba echado en una sombra. Bien, empezamos lindo, dijimos, pero pasaron horas, kilómetros recorridos y no vimos ni escuchamos más que zorzales, loros y palomas.
Ya cerca de las 18:00 hs nos separamos. Yo volví a un lugar que siempre me tiene guardado algo, donde no pasaron más que minutos, para que saliera una hembra justo frente a mí. Tenía bien el viento y el sol que se estaba poniendo a mis espaldas, lo que tampoco permitía que me viera. Estaba tranquila, metida en un monte sucio, por lo que decidí esperar a ver si se encontraba acompañada, un par de minutos después escucho detrás de ella un ruido a ramas – “Ahí está” – pensé… e inmediatamente apareció Él, con su cabeza levantada tomando el viento y olfateando a su dama, esperé tener la cruz sobre su cogote, solté el disparo y salieron del Cz .308 los 155 grains dejándolo sentado sobre su sombra.

Suscribite a nuestro canal de YouTube y descubre con nosotros distintos cotos de caza de la República Argentina.
Conocerás el establecimiento, los servicios que ofrece, las especies a cazar y toda la información que el cazador quiere saber.