Un Búfalo viejo y mañero

Pablo Cabral

Todo preparado para compartir una linda cacería con mi viejo y mi hijo. Yo iría por mi búfalo, mi hijo por una jaba, y mi viejo en esta oportunidad sería nuestro acompañante de lujo. Pero el destino no quiso que así fuera… mi viejo salió de Bariloche y solo pudo llegar hasta Piedra del Águila, que se encontraba abnegada en su paso por un fuerte temporal de nieve; y mi hijo, enfermo. No me quedaría otra que salir solo.

Chipolletti, mi ciudad, también se encontraba cubierta por algo más de 30 cm de nieve, pero igual a las 7 am partí con destino a La Pampa, con la duda lógica por el estado de la ruta, la que por suerte encontré en condiciones y me permitió llegar al coto pampeano cerca del mediodía.

Mi objetivo era muy conciso: un búfalo, viejo y mañero.

Por la tarde comenzamos a recorrer el campo en busca de mi presa y luego de mucho andar, dimos con un macho solo, apartado de su manada, seguramente corrido por uno más joven, ahora debíamos ver si daba con las características del que yo quería.

Estaba echado, aunque de inmediato se levantó al percatarse de nuestra presencia. Comenzó a caminar, levantando la nariz, bufando y tratando de ventearnos, algo que hubiese derivado en dos acciones: -Emprender la huida- o -Buscarnos para alejarnos- algo que normalmente hacen. ¡Todo esto me permitió observar y determinar que era el animal que buscaba y quería cazar! Su cuerpo claramente marcaba su avanzada edad y dejaba ver también cicatrices de muchas batallas, al punto de mostrarnos airoso uno de sus cuernos rotos.

Nos encontrábamos en un potrero pelado de pastos bajos y algunas jarillas, atrás había quedado el corral y una manga que nos hubiera servido de protección, ahora la suerte estaba echada, y yo, más decidido que nunca en ir por él.

El telémetro marcaba que el animal se nos había alejado unos 190 m y no era una distancia a la que dispararía, por lo que comenzamos lentamente a acercarnos. Él, dio media vuelta y comenzó a venir a pasos firmes hacia nosotros; volví a medir, ahora estábamos a 150 m, aunque el búfalo seguía acortándonos distancia. Levanté el rifle, lo busqué con la mira mientras recordaba todo lo que había leído acerca de los puntos de impactos letales en estos animales y, por como venía, busqué el centro de su pecho y hacia allí volaron los 225 grains (Fail Safe) de mí .338 Win. Mag.

Recibió el disparo, se balanceó hacia atrás y cayó de trompa, se quiso levantar en varias oportunidades, pero no logró; cuando se quedó quieto nos acercamos con mucho cuidado desde atrás mirándolo en todo momento, no se veía ningún indicio de que estuviera respirando, pero cuando estábamos a no más de cinco metros, intenta ponerse de pie, y yo, que estaba apuntándolo, lo remato con un tiro en la nuca.

El animal, por su tamaño, fue despostado en el lugar. ¡Cuartos, paletas y lomos, a casa!
No era una opción buscar la bala, pero hizo su trabajo, que por la forma de expulsar sangre por la boca, supongo que agarro corazón y pulmón.

Fue una cacería con mucha adrenalina, más de lo normal.

Utilice un Rifle Sako Hunter Modelo 86 en calibre .338 Win. Mag. equipado con una mira Khales 3 a 12 x 56 Mod. Helia de punto luminoso.-


Suscribite al canal de Cazador en
YouTube

Suscribite al canal de Cazador en YouTube

Suscribite a nuestro canal de YouTube y descubre con nosotros distintos cotos de caza de la República  Argentina.
Conocerás el establecimiento, los servicios que ofrece, las especies a cazar y toda la información que el cazador quiere saber.

Seguinos también en