Aproximadamente a los dos años de edad (considerando factores como genética y alimentación principalmente), comienzan en el macho a sobresalirle de la jeta los colmillos inferiores. Recién entre los 4 y 5 años empiezan a tomar un aspecto levemente curvo hacia arriba y hacia atrás. Estas navajas son de puntas agudas y ángulos cortantes, las cuales afilan constantemente al roce con sus amoladeras o ñoquis, que no son más que los caninos de su maxilar superior, que se desarrollan de forma irregular (hacia arriba). En caso de no existir o encontrarse atrofiados los ñoquis, el canino inferior puede crecer en forma desmedida y hasta podría clavarse en el maxilar superior. Usa estos colmillos, entre otras cosas, como afiladas armas y de manera muy ágil a la hora de atacar o defenderse. Se estima que en el macho, los caninos inferiores pueden crecerle durante toda su vida y alrededor de 3 mm anuales, superando en ocasiones los 10 cm fuera de su jeta. Muchos consideran que los centímetros que presentan los caninos inferiores fuera de la jeta, son una tercera parte de su totalidad, ya que al sacarlos nos podemos encontrar dos terceras partes dentro de su maxilar. Esta ecuación muchas veces se da, pero “no siempre es así”. La hembra tiene la jeta más fina y alargada que el macho y sus caninos no están igual de desarrollados, aunque se conocen casos de hembras “colmilludas”, no es el común de la especie.
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