Acecho y Rececho – Las dos modalidades más practicadas en Argentina. Siendo al Acecho o a la espera (generalmente apostado) la que más se practica. Dentro de esta modalidad se pueden considerar diversos puntos o lugares estratégicos a la hora de apostarse. Se lo acecha mayormente de noche y con luna llena, aprovechando la claridad que esta transmite, lo que ayuda a intensificar la visión del cazador en la oscuridad, percibiendo mejor la presencia del animal. Los lugares frecuentes a la hora de esperarlo, son los sembrados, osamentas, cebaderos, algún pasadero donde le hayamos cortado rastro o el lugar al que irá a calmar su sed o tomar un baño de barro. Al Rececho es cuando vamos tras él, donde mayormente se lo hace con jauría y se conoce como montería. Se puede practicar en cualquier momento del día. Podemos hacerlo con luz diurna, siguiéndolo por el rastro, buscándolo en su dormidero, etc. Como también rececharlo ya caída la noche, donde lo buscaremos generalmente en algún lugar donde entre a comer o sepamos que se traslada. No solo son las dos modalidades más implementadas en Argentina, sino que son las que más controversias traen entre los cazadores que las realizan. -Por un lado, nos encontramos a los cazadores que practican la actividad con jaurías. Muchos de ellos consideran que acechar y cazar un animal, el cual en algún momento realizará alguna acción rutinaria (beber, comer, desplazarse en ciertos lugares…) como algo poco “ético-deportivo” si así podemos llamarlo. Independientemente de los perros que compongan las jaurías, es bueno mencionar que nuestra propia historia se vio enriquecida con la gran obra del Dr. Antonio Nores Martínez, creador de nuestra raza criolla, el DOGO ARGENTINO. Quien consideraba que, para abatir este animal, el hombre “se debía valer de sus perros y cuchillo”. -La contraparte la tienen los cazadores que se valen de distintos tipos de armas y están en desacuerdo a cazar con perros. Consideran, entre otras cosas, que los canes son sometidos a duras exigencias, tras contiendas que les pueden ocasionar graves heridas y/o la muerte. En las últimas décadas, la caza del jabalí con arco, viene sumando un gran número de seguidores, los que en su mayoría dicen haber encontrado el arte más puro de la caza, y difícilmente vuelvan a las armas de fuego. Una modalidad que se practica generalmente apostado y donde su grado de dificultad es mucho mayor por la proximidad de tiro, lo que conlleva una óptima mimetización con el ambiente y cuidar aún mucho más, la emisión de ruidos y olores.
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