La variación en el tamaño del grupo ocurre con el sitio, la estación, el sexo y la edad del animal. Los rebaños matriarcales son comunes y están compuestos por hembras adultas y sus crías del presente y del año anterior. Los machos sexualmente activos siguen a estos grupos durante la temporada de apareamiento, mientras que los machos menos activos forman manadas de solteros. El rebaño habitual se compone de dos o más unidades familiares de este tipo, y a menudo está acompañado por machos de distintas edades. (Schaller 1967, Mishra 1982, Barette 1991). La composición de las manadas cambia con frecuencia durante los períodos de alimentación, es cuando los machos suelen unirse a grupos de hembras (Schaller 1967). O se puede dar cuando huyen de los depredadores (Dinerstein 1980). Estas agrupaciones sociales de Axis no permanecen permanentes (Schaller 1967, Eisenberg y Lockhart 1972). Estas investigaciones nos pueden ayudar a comprender lo variable que puede ser el número de ejemplares que conforman una manada. Por lo tanto, podemos establecer que una manada “tipo” de orden matriarcal, conformada por hembras, cervatos y hasta algún macho, puede incrementar considerablemente el número de la misma, por los factores antes descritos y a los cuales podemos agregar la época de celo, que también aumentará el número de la manada con el ingreso de los machos que buscan aparearse. Estableciendo como única relación estable la de «madre-cría».
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