En el año 2018, científicos y autoridades del Parque Nacional El Palmar de la Provincia de Entre Ríos, comunicaron una alerta del daño casi irreparable que el ciervo Axis estaba ocasionando sobre múltiples especies de flora autóctona. Años antes habían logrado controlar la superpoblación de jabalíes que arrasaban con la vegetación del lugar y principalmente con las palmeras autóctonas (Yatay), mediante “la caza controlada o rifle sanitario”, que llevaban a cabo sobre apostaderos estratégicamente ubicados dentro del Parque. Pero desataron un daño colateral que nunca imaginaron… y fue la superproliferación y expansión del Axis. Por lo que llegaron a la conclusión que el Jabalí era el principal depredador mayormente de las crías de este ciervo, y al verse disminuida su población, el Axis tuvo crecimiento poblacional en la escala de plaga. El doctor Ricardo Gürtler, investigador del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires y quien dirige el Laboratorio de Eco-Epidemiología del IEGEBA, dijo: – “esta investigación ilustra algo que la ecología hace tiempo viene describiendo y alertando: LOS EFECTOS O ACCIONES SOBRE UNA ESPECIE PUEDEN DESENCADENAR EFECTOS IMPREVISTOS SOBRE OTRAS ESPECIES QUE PARTICIPAN DE LA TRAMA TRÓFICA”. Dimitri (1962), señala a esta especie, junto con los restantes cérvidos introducidos en la isla Victoria (P.N. Nahuel Huapi), como co-responsable del deterioro florístico de la misma. Complementariamente, Grau et al. (1995), lo consideran un riesgo para la flora y fauna en la provincia de Tucumán. En esta Provincia, Grau et al. (1995), lo consideran un potencial competidor de las corzuelas (Mazama spp.) y afirman que su distribución en la provincia podría abarcar en poco tiempo las áreas pedemontanas y chaqueñas. Paradójicamente, y a pesar de que la especie fue introducida en Tucumán con fines cinegéticos, su caza, aún hoy, se encuentra prohibida (Claudia Pérez Miranda, com. pers, 1999). Según Moreno (1993) la introducción de ciervos exóticos en la provincia de Buenos Aires, entre otros factores, afectan negativamente a las últimas poblaciones del ciervo o venado de las pampas (Ozotoceros bezoarticus), especie de cérvido de Argentina en mayor peligro de extinción. Información de gestión – Compilado por el Grupo de Especialistas en Especies Invasoras de la CSE (Comisión de Supervivencia de Especies) de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). -Medidas preventivas: El Departamento de Agricultura y Alimentos de Australia Occidental (DAFWA) ha estudiado minuciosamente los “modelos de evaluación de riesgos” para de esta manera estimar criteriosamente el potencial peligro que los vertebrados exóticos podrían establecer en Australia. Se evaluó también el riesgo de plagas que representan los mamíferos y las aves si se introducen en Australia, calculando las Categorías de Amenaza del Comité de Plagas de Vertebrados (VPC). Estas categorías incorporan el riesgo de establecer poblaciones en la naturaleza, el riesgo de causar daño público y el riesgo de convertirse en una plaga (por ejemplo, causar daño agrícola, competir con la fauna nativa, etc.). Para estas evaluaciones se utilizó el modelo australiano de aves y mamíferos de 7 factores. Por consiguiente, se le ha asignado al ciervo Axis (Axis Axis) la categoría de «AMENAZA EXTREMA» del VPC. -Físico: Las estrategias de control más exitosas para el ciervo Axis, ha sido una combinación de cercado y caza. El control mediante vallas no es del 100% seguro y los ciervos a menudo escapan, saltando sobre cercas de 2 m. Los estudios demostraron que se requieren cercas de 3 m o más para mantener adecuadamente a los Axis fuera o dentro de un área. -Biológico: El control reproductivo, utilizando técnicas como la anticoncepción y la esterilización, son posibilidades de manejo, pero son costosas y requieren mucho tiempo, requiriendo muchas horas hombre de trabajo de campo intensivo. Nueva Zelanda controla sus poblaciones de ciervos exóticos mediante la caza recreativa y comercial, que ha resultado muy eficaz. Una vez que el ciervo Axis se establece en áreas urbanas y suburbanas, la caza no sigue siendo un método práctico de control, por lo tanto, es mejor obtener el control de las poblaciones de A. – axis- antes de que se establezcan en áreas suburbanas (Anderson, 1999). Los ciervos axis a menudo se congregan en grupos grandes, permanecen y regresan a áreas durante largos períodos de tiempo. Cuando ocupan áreas ribereñas, pisotean fuertemente y ramonean la vegetación. Durante la temporada reproductiva se produce un impacto significativo en los árboles, cuando los machos se frotan y pulen sus astas en la corteza, lo que con frecuencia conduce a la muerte de los árboles. Esto da como resultado una pérdida de la estabilidad que proporciona la vegetación, con la consiguiente desestabilización de los márgenes de los arroyos, cambios en el flujo y un aumento de la erosión y sedimentación de estos, como también estanques y ríos. Cuando las poblaciones de ciervos se vuelven demasiado grandes, su comportamiento de arrastre crea caminos de tierra, incluso a través de la vegetación más espesa. Estos senderos pueden provocar una erosión significativa y, en áreas de bosques húmedos, aumentar la escorrentía al disminuir la capa de musgo disponible que normalmente retendría el agua. Daña los cultivos cuando el forraje natural es escaso. En su área de distribución, también pueden competir directamente con el ganado por el forraje. Aunque prefieren pastar hierba, está claro que los ciervos responderán a las condiciones de forraje disponibles y comerán lo que esté disponible para ellos, lo que causa daños a las especies nativas locales. También puede pastar pastos forrajeros y otras plantas mucho más cerca del suelo que las especies domesticadas. En condiciones de sequía extrema, come la corteza de los árboles. Se ha encontrado que el ciervo axis porta y transmite tuberculosis bovina y varias otras enfermedades. Son portadores de parásitos comunes que pueden afectar directamente a los humanos si los excrementos ingresan a los sistemas de agua dulce. Las zoonosis parasitarias albergadas por A. axis incluyen: leptospirosis, criptosporidiosis y cepas de Escherichia coli (Anderson, 1999). Hoy el ciervo Axis se encuentra ya en más de 10 provincias Argentinas, invadiendo parques y áreas protegidas, ocasionando innumerables daños al ecosistema y compitiendo por pasturas y alimentos con cérvidos nativos como el venado de las pampas, el ciervo de los pantanos, y el ganado del lugar. Al igual que sucede con otras especies de fauna exótica, ya declaradas plaga e invasoras, como el Jabalí, hoy debemos concientizarnos que la caza correctamente legislada y controlada de estas especies “es otra herramienta primordial” para evitar que se sigan propagando y generando los daños que antes mencionábamos.
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